Enormes mesetas se levantan majestuosas sobre la formación geológica más antigua de la Tierra. Decenas de cascadas aparecen a cada paso y un imponente cielo envuelve la vasta inmensidad. Hablamos de la Gran Sabana, la gran extensión de tierra ubicada al sureste de Venezuela que se extiende hasta la frontera con Brasil y Guyana. Formada sobre una gruesa capa de sedimento precámbrico surgida hace unos dos mil millones de años, cuando América del Sur, Africa y Australia se separaron del supercontinente Gondwana, la deformación de las placas continentales dio lugar a las actuales abruptas mesetas, los tepuyes, que salpican con su solemnidad el paisaje de la Gran Sabana.

LOS TEPUYES

Contemplar estas montañas por la noche o al amanecer produce una sensación mágica. Los cambios de luz y el movimiento de la niebla alrededor de sus cumbres acentúan la majestuosidad de los Tepuyes. El más alto, con 2850 metros, es el Monte Roraima, cuya extensa cumbre es un mundo en sí: formaciones rocosas extrañamente erosionadas, valles cubiertos por cristales de cuarzo, plantas extrañas y laberintos interminables. Sus paredes son tan lisas y altas que numerosas expediciones victorianas afirmaron que era inaccesible y el reporte del primer ascenso inspiró a Sir Arthur Conan Doyle la escritura de la novela El Mundo Perdido. Posteriormente, varias secuencias de la película Parque Jurásico se rodarían aquí.

 

Tepuyes Gran Sabana Venezuela

 

Con un temperatura promedio de 27º,  la Gran Sabana cuenta con 10.820 km² de extensión, y constituye el sector oriental de uno de los Parques nacionales más extensos de Venezuela, el Parque nacional Canaima, con una superficie de 30 000 km². En el sector occidental de Canaima se encuentra la caída de agua más alta del mundo, el Salto Ángel, con 1283 m de altura y al que solo se puede llegar en curiara (canoa) o en avioneta.

El acceso a la Gran Sabana debe realizarse en vehículo 4 x 4, ya que es un terreno natural cuya única carretera es la vía principal de acceso, la carretera Troncal 10, que conecta con Puerto Ordaz al norte y con Santa Elena de Uairén y Manaos (Brasil) al sur.

 

LAS CASCADAS

 

En la Gran Sabana abundan ríos y cascadas. Entre ellos destaca la Quebrada de Jaspe (Kako Parú en lengua pemón), un monumento natural protegido en el que el agua fluye por una superficie lisa de jaspe, una piedra semi-preciosa de color rojo y negro. La baja altura de la cascada permite a los visitantes bañarse cómodamente en sus aguas.

 

 

Por su altura destaca el Salto Aponguao, (Chinak-Merú en pemón), en el que el agua se precipita en caída libre desde unos 105 metros de altura. En la parte de abajo de la cascada se puede contemplar ésta en todo su esplendor. Desde ahí se puede continuar hasta el Pozo Escondido y el Pozo del Amor para disfrutar de un baño en las aguas del río Aponwao.

 

LOS MORICHALES

 

Amplias franjas de sabana abierta, en las que aparecen dispersos elegantes morichales (o agrupaciones de palmas moriche), dan a la Gran Sabana su paisaje característico. La singularidad topológica y la gran biodiversidad hacen que la Gran Sabana de Venezuela sea un verdadero paraíso. Helechos, aves exóticas, mariposas de mil colores, etc. hacen de la Gran Sabana uno de los espectáculos más singulares del planeta.

 

Morichal Gran Sabana Venezuela

 

La región, escasamente poblada, está habitada en su mayoría por 30.000 indígenas Pemón, que alejados de las ciudades viven un estilo de vida tradicional en alrededor de 300 aldeas dispersas. Su relación con la naturaleza está basada en su rica tradición mitológica y consideran los tepuyes el hogar de espíritus ancestrales llamados mawari.

La tranquilidad, la belleza, el contacto con la naturaleza y con los pueblos indígenas, hacen de La Gran Sabana un lugar que sobrecoge, que transmite una profunda paz y, en definitiva, una experiencia sin igual.

 

Fotos: Paolo Costa Baldi. CC-BY-SA 3.0

 

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