Nélida Jiménez

La educación es un derecho humano fundamental. Cada niña y niño deben tener acceso a una educación de calidad para que puedan tener más oportunidades, llevar una vida saludable y vivir en paz. Sin embargo, los niños y niñas que viven en zonas de conflicto armado se enfrentan a diario a la violencia, y escuelas y universidades son el objetivo de ataques violentos por grupos armados. Para visibilizar esta problemática, la Oficina de Acción Humanitaria de la AECID y la ONG Save the Children han organizado la exposición fotográfica”Una educación segura para todos”, con fotografías del fotoperiodista español Diego Ibarra Sánchez.

“El miedo a ser reclutados y a sufrir agresiones sexuales” lleva a muchos menores en zonas de conflicto armado a abandonar sus estudios, reveló Michela Ranieri, consejera de Save the Children. Por su parte, Cristina Gutiérrez, Jefa de la Oficina de Acción Humanitaria de la AECID, declaró que con esta exposición se busca denunciar los perjuicios que la educación puede tener en los miles de niños que viven en países en conflicto como Afganistán, Siria, Colombia, el Líbano, Pakistán y Ucrania.

 

Visitante expo Diego Ibarra

 

La exposición recoge el trabajo de Diego Ibarra en torno a las daños infligidos a la educación en los países en conflicto. Ibarra es un fotógrafo español freelance radicado en Líbano, que trabaja para medios como The New York Times, Der Spiegel, Revista 5W o Al Jazeera. Mediante bellas impresiones a color, sus imágenes funcionan como precisas radiografías del lugar por el que transita. A través de pequeños detalles, Ibarra nos cuenta una historia en medio del caos.

 

Foto exposicion Diego Ibarra

 

Como el asiento de Malala, la estudiante de Paquistán y hoy activista y premio Nobel de la Paz, que desde su blog defendió el derecho a la educación de las niñas paquistaníes. Malala fue tiroteada a la salida de la escuela, en Mingora, y herida de gravedad. El valle del Swat, donde se encuentra Mingora, ha sido durante varios años campo de batalla entre talibanes y el ejército pakistaní. Los talibanes tomaron el control de gran parte del Valle del Swat y declararon que la educación de las niñas era contraria al islam.

O el balón de Sasha, un niño de de 5 años que juega al fútbol en el patio abandonado del Colegio nº 74 en Donetsk, Ucrania. A solo dos kilómetros se encuentra el aeropuerto de la primera línea del frente. En Tambo, Colombia, una niña se columpia en el patio del colegio en su tiempo libre. Durante las últimas décadas los niños de este colegio han estado atrapados en el fuego cruzado entre grupos armados y policías. Y en Tel Ruman, Siria, un agujero en la pared de una escuela muestra las cicatrices de la guerra en un conflicto que afectó seriamente a la zona durante varios años.

 

Foto de Diego Ibarra

 

“Grupos armados instalan sus bases de operaciones en las escuelas porque tienen baños, cocinas y patios, poniendo en peligro a sus alumnos, ya que cuando una escuela se usa para un fin militar, puede ser atacada por la otra parte de manera legítima, explicó Michela Ranieri.

La exposición, que forma parte de la “Declaración sobre Escuelas seguras”, firmada por 91 países, busca sensibilizar a los ciudadanos sobre los ataques a la educación. “No deja indiferente a nadie”, afirmó Cristina Gutiérrez.

“Esperamos que sirva para reflexionar sobre cómo un acto tan simple como ir al cole, en otros países se convierte en algo muy difícil o incluso imposible”, señaló Ana Sastre, una problemática que esta exposición trata de visibilizar para ayudar a “prevenir y castigar los ataques a escuelas en conflicto“, resaltó Cristina Gutiérrez.

 

.-  Casa Árabe de Madrid, hasta el 24 de julio