Nélida Jiménez

Las personas difíciles son uno de los mayores desafíos de la vida. Es casi inevitable, por razones personales o laborales, tener en algún momento a alguien cerca que te intoxica con su actitud. Tratar con este tipo de personas puede ser difícil y agotador. Puede desafiar la imagen que tienes de ti, erosionar tu autoestima y llevarte hasta el límite.

La toxicidad se presenta de muchas formas. Algunas de sus peores manifestaciones provienen de personas que parecen brillantes y agradables. Pero esto puede ser una ilusión: las cosas no son siempre lo que parecen. Y las personas tampoco.

Ser capaz de detectar el comportamiento perjudicial de estas personas es el primer paso para minimizar su impacto. La psicóloga Laura Rojas Marcos explica que una persona tóxica se detecta por la respuesta emocional que esa persona genera en ti, al crear un malestar que puede presentarse de distintas maneras: sentimiento de culpa, de inferioridad, complejos, etc.

Si tienes una relación con una persona que te hace sentir mal, quizá sea el momento de reflexionar sobre el daño que te está causando.

Hay más de seis tipos de relaciones tóxicas, pero las que se describen a continuación se encuentran entre los más comunes. Estos rasgos pueden superponerse y dos o más pueden producirse simultáneamente.

 

1. LA PERSONA NARCISISTA

 

El narcisista cree que es el mejor en todo y no tiene ningún problema en decírtelo. No importa tu inteligencia o tu experiencia, según un narcisista nunca llegarás a su nivel. Un narcisista se coloca en un pedestal y te mira, mientras hace que los que lo rodean se sientan menos valorados. El narcisista no tiene necesidad de disculparse. Tú, sin embargo, debes entenderle, aceptarle y tolerarle sin importar lo que haga. Te criticará, y espera que lo aceptes, pero si le criticas, especialmente en público, te responderá con rabia. El narcisista está dispuesto a destruir a los que les rodean cuando se siente herido o rechazado.

Los narcisistas a menudo no están dispuestos a comprometerse, carecen de discernimiento y empatía, y quieren ser el centro de atención. Un narcisista realmente se detesta a sí mismo y libera rabia y odio porque su autoestima es baja. El narcisismo se considera un trastorno de la personalidad y es tóxico.

 

2. LA PERSONA QUE CRITICA

 

¿Alguna vez has estado en una relación en la que sientes que te juzgan y critican sin importar lo que hagas? La crítica es diferente al análisis y al consejo, frases como “tú siempre…”, “¿por qué nunca…?” , “¿pero vas a usar eso?”, etc. está criticando cada paso que das. Esa persona al final te hace sentir que nunca haces nada bien, por mucho que lo intentes.

Un persona que critica continuamente puede traer una gran cantidad de toxicidad a una relación. Es posible que nunca te insulten directamente, pero pueden despreciar constantemente tu apariencia, actos y creencias, a menudo porque tienen una baja autoestima y quieren tener el control. Y si cometes un error, en lugar de hacer una sugerencia, te lo reprochan y no te ayudan a crecer como persona.

La persona que critica ataca a la persona en lugar del comportamiento. La experiencia más perjudicial que una persona puede tener es cuando una madre o un padre dice: “eres una niña tonta”, en vez de decir: “hiciste una tontería.

 

3. LA PERSONA EVASIVA

 

Silencio. Y más silencio. Sentimientos de soledad y dolor se alternan con rabia y resignación. Quieres arreglar las cosas porque hay un conflicto, pero tu pareja no es receptiva a enfrentarse a la situación.

Cuando en un conflicto de pareja uno de los dos quiere discutir el tema, o tiene alguna petición, y el otro responde con silencio y distancia emocional, el primero se está enfrentando a una persona evasiva. Negar la comunicación en una relación crea sentimientos negativos y barreras que dificultan el éxito futuro de la relación. Ante el silencio y la frialdad, la persona que busca comunicación se sentirá cada vez más frustrada. Una comunicación abierta y honesta es esencial para una relación sana. Sentirte escuchada es una de las experiencias que más consolidan la conexión con el otro.

 

4. LA PERSONA QUE SIEMPRE TIENE LA RAZÓN

 

Este tipo de personas quiere controlar todo y a todo el mundo a su alrededor. Quiere dirigir lo que haces, lo que dices e, incluso, lo que piensas. Nunca acepta un punto de vista diferente. Se molesta cuando no estás de acuerdo y trata de convencerte de que debes hacer lo que dice porque tienen razón. En la mente de estos individuos, todo gira alrededor de ellos y no dedican un segundo a imaginar lo que otra persona piensa o siente en la misma situación.

Es difícil tener una relación con este tipo de personas, porque le gusta establecer las reglas y, posteriormente, hacerlas cumplir. Por lo general son personas muy inseguras, pero actúan como si fueran superiores a los demás y están decididos a mostrárselo a los demás.

 

5. LA PERSONA PASIVO-AGRESIVA

 

Confuso. Frustrante. Perjudicial para la relación. El comportamiento agresivo pasivo es todas estas cosas y más. Es una forma deliberada y enmascarada de expresar indirectamente sentimientos negativos en lugar de abordarlos abiertamente. Hay una desconexión entre lo que una persona pasiva-agresiva dice y lo que hace. Recurre a las manipulaciones sutiles, con el objetivo de conseguir siempre lo que quiere, pero haciendo que sientas que tú eres el problema.

La personalidad pasivo-agresiva es uno de los tipos de personalidad más frustrantes que hay. En el momento en que te das cuenta que alguien está siendo pasivo-agresivo estás a punto de enloquecer. Es fácil detectar a las personas abiertamente agresivas. Pero a veces las personas que nos rodean nos hacen sentir incómodos y no podemos decir por qué. Nunca se sabe qué mensaje está tratando de transmitir esa persona.  Imagina que hiciste algo que molestó a tu pareja, pero no estás sabes exactamente lo que era. Preguntas por qué se ha enfadado pero tu pareja no te lo dirá y en su lugar responde: “estoy bien”, mientras tú sientes que está distante. Esto hace que tu cerebro dé vueltas en círculos tratando de averiguar lo que esta persona está pensando mientras pasas horas pensando en qué hiciste mal. Si una persona no puede comunicarse de manera directa, usa el sarcasmo como un mecanismo de defensa, envía mensajes mixtos o actúa como si nada estuviera mal, podrías estar lidiando con un agresor pasivo.

 

6. LA PERSONA NEGATIVA

 

Puede ser terriblemente difícil lidiar con personas negativas, personas que te bajan el ánimo con su pesimismo, su ansiedad y su desconfianza de todo. Imagina que constantemente alguien te desanime cuando tratas de perseguir tus sueños porque “muy pocas personas lo consiguen”. O imagina que te advierten constantemente de lo peligroso que es aprender algo nuevo, como bucear o hacer montañismo. Piensa también lo que supone estar rutinariamente expuesto a juicios negativos. En las conversaciones y las relaciones nunca pueden ver lo positivo y tienden a derribar a todos con ellos. Este tipo de personas son vampiros emocionales, que tienden a chupar tu positividad. La exposición constante a tal negatividad puede dejar profundas huellas en tu ánimo, volviéndote indiferente o insensible. Si estás con alguien y sólo tiene cosas malas que decir, ten cuidado, puede que la situación no mejore.

 

Es posible que no puedas cambiar lo que hacen las personas tóxicas que te rodean, pero puedes cambiar lo que tú haces. Si te sientes mal como resultado de una relación con otra persona es hora de sentarse, evaluar el problema y tomar medidas. Como apunta la psicóloga Laura Rojas Marcos, “nadie merece vivir en un ambiente emocionalmente tóxico, salir de allí no es solamente necesario, es absolutamente vital”. Hay relaciones, especialmente las familiares, en las que es más difícil cerrar la puerta y despedirse. En esos casos la doctora señala que “tomar distancia emocional es lo que más ayuda”. Pese a los pros (si hay alguno) y los contras, lo más conveniente es tomar una decisión para limitar tu tiempo con esta persona o terminar la relación sin mirar hacia atrás. Recuerda que te mereces tener gente en tu vida que te apoye y con la que disfrutes. Tan doloroso como puede ser distanciarse, a menudo es la única manera de hacer que el dolor se detenga y restaurar tu bienestar.