La gente necesita estar con gente. La necesidad de cercanía y seguridad radica en nuestra naturaleza humana. Queremos pertenecer a un grupo, agradar y ser reconocidos.

Pero las pausas y las oportunidades de estar a solas también son importantes para no perder el contacto contigo mismo, para organizar tus sentimientos, para desconectarte. Y lo cierto es que pasar tiempo a solas es saludable.

Las estudios muestran que estar solo es relajante y saludable

En una encuesta realizada por un grupo de científicos conjuntamente con la BBC a 18.000 personas de 134 países, estar a solas ocupó el tercer lugar entre las actividades que los participantes encontraron particularmente relajantes. La lectura fue lo primero, seguido de estar en contacto con la naturaleza, cosas que, por cierto, no se suele hacer en grandes grupos.

Los psicólogos de la Universidad de Dresde examinaron el equilibrio entre la vida laboral y familiar de 500 estudiantes y descubrieron que los menos estresados eran  los que dedicaban tiempo suficiente para pensar en sí mismos. Los investigadores concluyeron que un período a solas tiene un efecto saludable.

Miedo a la soledad existencial

No obstante, estar solo suele tener un regusto negativo. La sociedad tampoco ayuda: estar a solas a menudo conlleva un estigma social, implica aislamiento, estar al margen. Pero hay diferencias entre estar solo y la soledad. El profesor de sociología Rolf Haubl señala: “La soledad duele, estar solo es bueno”. La soledad no suele ser elegida por uno mismo, pero estar solo sí”. Karl-Heinz Ladwig, profesor de Medicina Psicosomática, descubrió en un estudio con más de 4000 participantes que “hay muchas personas que viven solas pero no se sienten solas. Pero también hay muchas que se sienten solas sentir a pesar de que están en una sociedad “.

Es hora de escucharte a ti mismo

¿Los solteros son felices? Mucha gente no quiere creerlo. Más bien, tendemos a insinuar que las personas sin pareja están insatisfechas. ¿Viajar sin compañía? Pensamos ¡nadie hace eso voluntariamente! En tiempos de teléfonos inteligentes, correos electrónicos, redes sociales, donde nunca se puede estar completamente solo, estar a solas es un bien escaso, y por lo tanto valioso. La gente se va de vacaciones a un monasterio, se desconecta de internet y las redes sociales conscientemente, toma cursos de mindfulness para escucharse a sí mismos.

“Saber quién eres y qué quieres te fortalece enormemente”, dice el Karl-Heinz Ladwig. Si pasas tiempo contigo mismo puedes fomentar tu creatividad y tomar mejores decisiones. La voz interior y el pensamiento corren libremente”.

Susan Cain, autora del libro El poder silencioso: la fuerza secreta de los introvertidos señala que “la soledad es un ingrediente crucial y subestimado para la creatividad.” Mientras que la lluvia de ideas a menudo se promociona como la solución para producir ideas creativas, décadas de investigación muestra que puede ser contraproducente. Las personas pueden sentirse cohibidas en grupos, preocupadas por lo que otros pensarán de sus ideas o, simplemente, no motivadas. En tu propio ambiente, ya sea en un café, en casa, en una calle de la ciudad o en la naturaleza, tienes espacio y seguridad para abrir tu mente y descubrir nuevas ideas y posibilidades.

Estar solo puede fortalecer las relaciones con los demás

Mantener un cierto nivel de independencia, de hecho, ayuda a mantener viva la chispa en una relación. El tiempo a solas nos permite apreciar más nuestro tiempo con los demás, en lugar de darlo por sentado o sentirnos abrumados por él. El tiempo a solas también puede ayudarnos a comprender mejor a los demás. De acuerdo a la psicóloga Sherrie Bourg Carter, autora de High Octane Women (Mujeres de alto octanaje), “al pasar tiempo contigo mismo y comprender mejor quién eres y qué deseas en la vida, es más probable que tomes mejores decisiones sobre con quién quieres estar”.

Las personas que disfrutan de estar a solas conocen los aspectos positivos de pasar tiempo consigo mismo. Saben que si los demás están ausentes no significa que no tengan contactos sociales o no tengan relaciones. Y si estás harto del aislamiento reanudas los contactos. “Estoy muy feliz de estar solo unos días y saber que volveré al círculo de mi familia después”, afirma el psicólogo Wunibald Müller. 

Aquellos que tienen poca confianza en sí mismos necesitan confirmación y, por lo tanto, a menudo la compañía de los demás. Sirven como superficie de proyección. Pero sólo aquellos que pueden estar solos realmente pueden disfrutar de la comunidad con los demás, explica el experto. “Entonces estas personas te enriquecen sin depender de ellos.”

Estar solo fortalece la autoeficacia

¿Qué sostiene, entonces, la imagen negativa de estar solo? ¿Por qué muchas personas se sienten cómodas solo cuando están en compañía de otros? El sociólogo Rolf Haubl describe la siguiente escena: Un niño pequeño juega con bloques de construcción, arrojándolos repetidamente a una taza. La madre interviene. Ella quiere mostrarle qué otras cosas puede hacer con los bloques.

“La madre actúa como si su hijo no pensara en nada, como si se estuviera aburriendo, y lo confronta con su idea de cómo jugar correctamente”, dice Haubl. El niño, por otro lado, estaba solo y probó lo que podía hacer con los bloques. Esto es exactamente lo que tienes que aprender para poder disfrutar de estar solo. 

Según Haubl, la creencia en la propia autoeficacia es importante. La madre tenía que confiar en el niño, dejarle hacer. De esta manera, las personas adquieren experiencias positivas al estar solas a una edad temprana y luego pueden aislarse, por ejemplo, en situaciones de crisis, y buscar una solución en paz.

¿Cómo puede una persona aprender a disfrutar de estar a solas?

Aprender a estar solo es un problema que está empeorando debido a las condiciones actuales en las que estamos cada vez más conectados, dicen los psicólogos.

Siempre ha sido saludable para la gente saber estar a solas, destaca el psicoterapeuta Dietrich Munz. Un adulto debería ser capaz de tolerar estar consigo mismo durante un tiempo sin tener miedo o aburrirse. Hacer frente a uno mismo, incluso en situaciones difíciles, es un signo de madurez psicológica.

“Puede ser difícil mirarse a sí mismo”, afirma Müller, “pero puedes ir en esa dirección a través de pequeños pasos. Puedes elegir hacer aquello que te proporcione bienestar. O bien puedes preguntarte qué sentimientos te provoca y anotarlos en un diario. Y luego darte una recompensa. Por ejemplo, una buena película o una comida especial. Después de todo, estás en la mejor compañía: estás contigo mismo.


FOTO: Kristin Wilson / Unsplash

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