Con el reciente auge del mindfulness, una técnica budista de meditación que nos ayuda a liberarnos del estrés, otra palabra asociada al budismo ha cobrado relevancia: compasión. Tradicionalmente asociada a piedad y lástima, ha gozado de mala reputación en nuestra sociedad, pero lo cierto es que la compasión es uno de los pilares del budismo, que lo concibe como solidaridad en el sufrimiento con todos los seres vivos.  Y amor compasivo es lo que traen las psicólogas Montse Lapastora y Noelia Mata en su libro “Mirándome con amor”. Destinado a “niños entre 3 y 99 años”, el libro aborda el tema de la falta de autoestima a través de Milán, su protagonista, un niño con un pobre concepto de sí mismo, que se repite ideas que le hunden aún más. Pero a través del amor compasivo Milán aprenderá a mirarse con amor y a mirar a los demás de la misma manera. El libro fue presentado en el Colegio de Psicólogos de Madrid, con introducción de Mercedes Moya, Fundadora y Directora de Contenidos de Adopción Punto de Encuentro.

“Los niños no nacen con mala autoestima”


“La mirada nos conforma y nos da una identidad. Los niños no nacen con una buena o mala autoestima, es a través de la mirada de amor del adulto que aprenden a mirarse a sí mismos de la misma forma. Cuando la madre mira al niño éste se siente reflejado. En cambio, cuando un bebé tiene hambre y no le dan comida, se siente muy mal y empiezan los pensamientos de tipo yo no valgo”, señaló Montse Lapastora, co-autora del libro. “El objetivo del libro es entrenar la mente y el corazón compasivo” apuntó Noelia Mata, co-autora, que añadió ” la empatía es el primer paso, me conmuevo por el sufrimiento de los demás y me muevo a hacer algo para ayudar”. Sin embargo, señala que la compasión no se produce con la frecuencia con que sería de desear.

“El amor compasivo entiende que los problemas de comportamiento parten del sufrimiento”


“Somos condescendientes con los demás, pero con nosotros no. Y con frecuencia ponemos etiquetas. Cuando los niños hacen algo mal rápidamente les decimos: “¡pareces tonto! o “¡puedes hacerlo mejor!”. Lo que generamos son niños insatisfechos, perfeccionistas, que van a buscar agradar para que les quieran”, declaró Montse Lapastora, que añadió “el afecto nutre tanto o más que la comida. Los padres deben entender que lo más importante es que su hijo se sienta querido y aceptado de forma incondicional. Eso no quiere decir que haya que permitirle todo, se le puede hacer saber que lo que ha hecho no está bien, pero sin rechazo.” “Responder sin juicios, con amabilidad”, corroboró Noelia Mata.

Como madre de dos niños adoptados, Mercedes Moya habló desde lo más personal de su experiencia.  “Hay niños que no se sienten aceptados. Se ven raros, no se sienten bien y explotan con rabia. Y con frecuencia los padres respondemos apartándonos. En el caso de los niños adoptados, éstos tienen una pobre autovalía porque parten de una situación de abandono”. Y en esa situación el amor compasivo resulta de gran importancia “el amor compasivo no juzga, sino que entiende que los problemas de comportamiento parten de la base del sufrimiento”, aclaró Moya, que destacó que el amor compasivo es aplicable a cualquier niño y en cualquier circunstancia, como una manera de sacar el sufrimiento que llevan dentro y que no saben expresar de otra forma. El libro, según resaltó Mercedes Moya, es un valioso recurso para que todos los niños aprendan a ver sus fortalezas y se pongan en valor. “Mirándome con amor” ayuda a los niños a cambiar la forma en que se perciben, a cambiar el destructivo diálogo interior y a mirarse de otra manera”.

“Vivimos en un sociedad que valora la auto-crítica para ser perfecto, pero es imposible”


El libro, según señalan las autoras, va dirigido no solo a los niños, sino también a los padres, a los que aporta una serie de útiles recursos y a los a profesionales que trabajan con niños

En la sociedad actual resulta esencial conversar con los niños sobre temas como la empatía, la amabilidad y la inclusión. Una interesante manera de iniciar la conversación es a través de un libro.  Y “Mirándome con amor” enseña una gran lección acerca de la amabilidad y la compasión. “Vivimos en un sociedad que valora la auto-crítica para ser perfecto, pero eso es imposible”, afirmó Noelia Mata, “debemos trabajar la autocompasión y la bondad amorosa, desearnos ser felices, perdonarnos a nosotros mismo y tener gratitud. Al fin y al cabo, somos la única persona que nos va a acompañar toda la vida ¡y qué mal nos tratamos!”

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