La verdadera paz interior es independiente de las condiciones, personas y circunstancias externas. Cuando tienes paz interior desaparece la ansiedad, los temores y las preocupaciones. Pero el estrés de una vida ajetreada y las preocupaciones con frecuencia arrasan con la paz interior. Nuestra mente y sensación de bienestar son secuestrados a diario por jefes, clientes, noticias, redes sociales e incluso amigos y familiares. Estamos condicionados a sentir estrés y presión, pero, si eres como la mayoría de las personas, no quieres seguir viviendo con esa presión.

¿Y si no tuviera que ser así? ¿Y si pudieras tener una sensación de calma y fluidez  durante todo el día? ¿Recuerdas la escena de “Cuando Harry conoció a Sally“? Todas las mujeres del restaurante vieron a Sally en éxtasis y dijeron: “tomaré lo mismo que ella”.

Realmente puedes disfrutar del éxtasis de la paz interior en cualquier momento y en cualquier lugar. A continuación te mostramos varias maneras de comenzar a encontrar más paz interior, incluso en momentos difíciles y en situaciones estresantes.


1. Acepta lo que está sucediendo en el momento presente

Dile “sí”. No te resistas y no luches en su contra. El presente ya está aquí, y es lo que es.

El rechazo no cambiará el momento presente. Protestar por cómo son las cosas ahora solo crea sufrimiento. A menudo, simplemente tomando conciencia de la resistencia, podemos relajarla conscientemente, permitiendo que nuestra calma interior regrese.

Cuando nos resistimos a la realidad tal como es, disminuimos la paz interior.


2. Pon límites

Con frecuencia nos encontramos desbordados porque no sabemos poner límites. Hay una cantidad óptima de inversión en tiempo, recursos, etc. necesaria para todo lo que hacemos en la vida. Si invertimos mucho, estamos desperdiciando recursos o quitándonoslos a nosotros mismos. Si invertimos menos de lo necesario, las cosas no van en la dirección que queremos. El gran desafío radica en el hecho de que los límites no siempre van en la dirección de nuestros deseos y necesidades emocionales. Por eso necesitamos aprender a poner límites.

Establecer límites saludables puede tener muchos beneficios, incluyendo tomar decisiones basadas en lo que es mejor para la persona que decide y no solo para las personas que la rodean. Establecer límites redundará en lograr más fácilmente tus objetivos. 


“La simplificación de la vida es uno de los pasos hacia la paz interior. Una simplificación persistente creará un bienestar interior y exterior que añade armonía a la vida.

– Peace Pilgrim



3. Transforma tus exigencias en preferencias


Las personas muy exigentes se sienten infelices cuando sus demandas no se ven satisfechas. Por ejemplo, se molestan si van a al supermercado y el producto que buscan está agotado, o se enfadan si le piden ayuda a alguien y esa persona no coopera. Ven como un serio problema que las cosas no ocurran de la manera en que ellos lo desean.

Pero el problema real es cómo estás usando tu mente. La felicidad no radica en hacer que la gente y las cosas se alineen exactamente para satisfacer tus deseos. Que algo no suceda cómo tu esperabas no significa que tengas que perder tu paz y serenidad.  

En su libro Abre tu corazón al amor, Ken Keyes explica la importancia de tomar conciencia de que las emociones basadas en exigencias son una falsa guía para la felicidad. Las demandas no satisfechas deben dejarte indiferente. Después de todo son sólo preferencias. Cuando cambias los apegos y las expectativas por preferencias, puedes disfrutar de las cosas sin que tu felicidad dependa de ellas.


4. No juzgues

Vivimos en una evaluación constante de las cosas. Piensa sinceramente qué pasa por tu mente cuando ves a una persona bien vestida o a una persona mal vestida, a un pobre o a un rico, a una persona de tu país o a una persona de una cultura ajena a ti. Al igual que a las personas, no dudamos en juzgar las cosas que nos suceden a nosotros también. Cuando llueve, o cuando hace sol, cuando las cosas van bien o van mal. Algunas cosas las juzgamos como “buenas”, así que buscamos más. Otras cosas las juzgamos como “malas”, así que nos resistimos y huimos de ellas.

Nuestras mentes liberan automáticamente un gran número de experiencias y de información del pasado. Y no vienen sólo de nuestras propias experiencias, también de las de nuestros padres, de nuestra sociedad e, incluso, de nuestras generaciones anteriores. Continuamente juzgamos no sólo a los demás sino, más importante aún, a nosotros mismos.

Cuando estás permanentemente analizando, evaluando o clasificando, generas incomodidad en tu diálogo interno. En el momento en el que empiezas a juzgar lo que te está pasando y a etiquetarlo como “malo”, “injusto”, etc. te encierras en una celda. Pero puedes liberarte de tu prisión evitando los juicios.

Cuando dejas de etiquetar cada experiencia puedes abrirte a ella por completo y sentirte relajado. Tus juicios son la única fuente de estrés respecto a las cosas “malas” en tu vida. Retirar la etiqueta de “malo” te libera del sufrimiento causado al interpretarlo de esta manera. Si nos libramos de juzgar, estaremos abiertos a una nueva dimensión de la vida.


“La gente no se ve perturbada por una cosa, sino por su percepción de la cosa.”

— Epictetus


5. Fomenta la gratitud

Es fácil dejarse llevar por todo lo que va mal. Tal vez has tenido una pelea con otro persona y deseas que no hubiera ocurrido o el trabajo te está generando estrés. Tal vez las cosas no van al 100% como tú desearías. Pero ¿qué pasaría si practicaras las gratitud? ¿Que ocurriría si te centraras en todo lo que va bien?

En su libro La ciencia de la felicidad, la psicóloga Sonja Lyubomirsky se refiere a la gratitud como “una especie de meta-estrategia para lograr la felicidad”. Una investigación realizada por Lyubomirsky demuestra que expresar gratitud tiene varios beneficios. Las personas agradecidas son propensas a ser más felices, esperanzadas y enérgicas, y poseen emociones positivas con más frecuencia. Además tienden a ser más espirituales o religiosos, indulgentes, empáticos y útiles, mientras que son menos envidiosos y neuróticos, y tienden a deprimirse menos.

Otro aspecto positivo de la gratitud es que hace más fácil lidiar con el estrés y el trauma. “La capacidad de apreciar las circunstancias de tu vida puede ser un método mediante el cual reinterpretar positivamente experiencias de vida estresantes o negativas. De hecho, “los recuerdos traumáticos son menos propensos a aparecer – y son menos intensos cuando lo hacen – en aquellos que están regularmente agradecidos”, dice Lyubomirsky.

Las personas agradecidas, al darse cuenta de que siempre pueden tener gratitud por lo que tienen, estarán un paso más cerca de la paz.


6. Practica la atención plena o mindfulness

Una mente inquieta no puede estar en paz. Una mente que está en el aquí y ahora no piensa compulsivamente en el pasado y el futuro y está en calma. El mindfulness o atención plena nos enseña a estar en el aquí y ahora.

Nominado para el Premio Nobel de la Paz por Martin Luther King en 1967, el monje budista Thich Nhat Hanh fue el pionero en traer la atención plena o mindfulness a Occidente a principios de la década de 1970, desarrollando nuevas formas de aplicar la sabiduría milenaria a los desafíos de la vida moderna. 

Aplicando ideas budistas a todos los aspectos de la vida cotidiana, Thich Nhat Hanh ha mostrado, a través de la tradición de Plum Village, que cualquier actividad puede llegar a ser alegre y relajada a través de la atención plena. 

Cuando observamos lo que está pasando en el momento presente, dentro de nosotros y a nuestro alrededor creamos atención plena. Ya sea que nos lavemos los dientes, comamos una comida o vayamos al trabajo, la atención plena nos ayuda a sentir la vida profundamente durante todo el día.

La atención plena no es algo difícil de lograr. Tal y como explican los monjes de Plum Village, es muy agradable y relajante, y no se necesita tiempo extra para hacerlo. Hay muchas maneras de generar la atención plena: caminando, sentados, en la comida, descansando, tomando el té, etc.


Respiración consciente

En Plum Village, la práctica de mindfulness comienza con la atención plena a la respiración.

A medida que respiramos, centramos nuestra atención en el hecho de que estamos inhalando y exhalando. Puede ser muy relajante seguir nuestro flujo respiratorio dentro y fuera de nuestro cuerpo. A medida que el aire sale de nuestro cuerpo, podemos relajar suavemente cualquier tensión que encontremos.

No necesitamos controlar la respiración de ninguna manera. Simplemente sentirla tal como es. Puede ser larga o corta, profunda o superficial.

Cada vez que nos atrape la ansiedad, el temor o el remordimiento podemos centrarnos en nuestra respiración y regresaremos nuestra atención al momento presente, así  desarrollaremos paz y felicidad en nuestra vida cotidiana.


7. Usa tu fuerza de voluntad para elegir los pensamientos que te hacen sentir en paz

En su libro Amar es la respuesta, el Dr. Gerald G. Jampolsky expone 12 lecciones para crear paz interior. La lección 11 tiene que ver con la fuerza de voluntad. Cuando la mayoría de la gente piensa en la fuerza de voluntad, piensa en lo siguiente: usa tu fuerza de voluntad para salir a correr, en lugar de sentarte en el sofá con el mando a distancia en una mano y una bolsa de patatas fritas en la otra.

Sin embargo, también puedes usar tu fuerza de voluntad para elegir tus pensamientos. Es decir, elige pensamientos que te ayuden y te traigan paz, en lugar de elegir pensamientos que te lastimen. 

Haz lo siguiente:

  • A lo largo del día presta atención a tus pensamientos.
  • Cuando te des cuenta de que estás teniendo pensamientos que te hacen daño, para.
  • Cambia a pensamientos que te ayuden y que te hagan sentir en paz.
  • Sigue diciéndote a ti mismo que siempre puedes elegir pensamientos que te traerán paz interior.


Puedes tener paz interior aplicando los siete pasos anteriores de manera consistente. Independientemente de lo que pueda estar pasando en su vida, comienza ahora mismo.

Como dice la psicóloga Mª Jesús Álava Reyes: “¡Trabaja tu paz interior! Esa que te proporciona equilibrio y bienestar, que favorece tu sabiduría y generosidad, que te llena de vida y humanidad. Esa paz que sientes, transmites y favoreces. Lo decía Marie von Erner-Eschenbach “Solamente puedes tener paz si tú la proporcionas”.


Si quieres conocer las estrategias de un psicóloga en momentos difíciles, te mostramos las técnicas de Noelia Mata para poner la mente a cero