La medicina a base de plantas es la forma más antigua de medicina conocida por la humanidad. Estudios recientes han revelado que las preparaciones derivadas de ciertas plantas poseen potentes actividades antivirales. En el brote de coronavirus SARS a finales de 2002, en la provincia china de Guangdong, hubo evidencia de que la medicina tradicional china, basada en el uso de hierbas y plantas, tuvo efectos beneficiosos en el tratamiento o prevención contra el coronavirus del SARS.

En la última década, los científicos han hecho un esfuerzo considerable por identificar fórmulas a base de plantas en la medicina tradicional con actividad antiviral. En fitoterapia, la clave para el uso de estas plantas es la prevención y en algunos casos concretos ha habido resultados positivos en el tratamiento.

La mayoría de las hierbas antivirales contienen componentes activos como flavonoides, alcaloides y polifenoles, que juegan un papel importante contra los virus. Estas 5 plantas destacan por su efecto antiviral.


1. Regaliz


La raíz de regaliz se ha utilizado en la medicina tradicional china e india durante miles de años, especialmente para las enfermedades respiratorias, incluida la neumonía. 

El regaliz es uno de los antiguos fármacos más conocidos y uno de los  más estudiados actualmente.  Se ha demostrado que la glicirricina, presente en el regaliz, tiene la capacidad de impedir la replicación de diversos virus, como la hepatitis B, el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) y el coronavirus del SARS. 

La glicirricina ha mostrado además amplios efectos antibacterianos, antiinflamatorios, anticancerígenos y hepatoprotectores . En algunos países se usa como medicamento para tratar enfermedades hepáticas (incluyendo hepatitis viral) e inflamación cutánea (como la dermatitis atópica).

Varios estudios han demostrado de que la glicirricina es eficaz para inhibir la replicación del coronavirus asociado al SARS. En los casos de síndrome de dificultad respiratoria aguda, la glicirricina suprimió las respuestas plaquetarias y alivió la destrucción pulmonar asociada.

El ácido glicirricínico disminuye la replicación de los virus en un estadio temprano, además impide la salida del virión de su cápside y con esto su penetración a las células

El regaliz puede ingerirse en forma de extracto o administrarse en forma de infusión, preparada con 2-4 g en 150 ml de agua.

Nunca debe superarse la dosis de 100 mg de glicirricina al día, debido a la posibilidad de producir hipertensión arterial.


2. Ruibarbo


El Ruibarbo tiene una larga historia en la medicina tradicional china. Se utiliza principalmente para síntomas gastrointestinales como estreñimiento, enfermedades relacionadas con el hígado y para bajar el colesterol. El tallo es comestible y de agradable sabor. Usado habitualmente en la gastronomía británica, sobre todo en la preparación de postres, esta planta fue introducida desde Asia, donde se usaba únicamente con fines medicinales. Sus hojas contienen ácido oxálico, un tóxico que puede provocar insuficiencia renal, por lo que no se deben consumir. La mayor cantidad de principios activos se concentra en la raíz. 

Un grupo de investigadores probó el extracto de raíz de ruibarbo contra el virus Coxsackie, también conocido como enfermedad pie-boca. El ruibarbo mostró efectos «significativamente inhibidores» de la enfermedad.

La emodina, principal componente del ruibarbo, ha mostrado además efecto inhibidor del coronavirus del SARS, al bloquear la adherencia a la célula receptora. En la actualidad se investiga la emodina como fármaco potencialmente eficaz para el coronavirus COVID-19.


3. Equinácea


La equinácea ha sido utilizada tradicionalmente por los indios de América del Norte para diversas enfermedades, entre ellas infecciones del tracto respiratorio superior, al acortar eficazmente su duración y gravedad. También tiene propiedades antimicrobianas y regula la inflamación. 

En un estudio con extracto de equinácea, todas las cepas probadas de virus de influenza humana y aviar (incluida una cepa resistente a un fármaco antiviral), así como el virus del herpes simple, el virus sincitial respiratorio y los rinovirus, fueron muy sensibles a una preparación estandarizada de echinacea purpurea, compuesta por extractos etanólicos de E. purpurea: 95% de partes aéreas más 5% de raíces. Este preparado se mostró muy activo como agente viricida contra virus con membranas. A concentraciones relativamente altas de extracto de equinácea recomendadas para consumo oral (dilución 1:10) más de 105 virus infecciosos podrían morir en 5 minutos.

Por el contrario, se encontró que este preparado era menos eficaz contra el virus intracelular. En consecuencia, el virus ya presente dentro de una célula podría ser refractario al efecto inhibitorio de la equinácea, pero las partículas de virus arrojadas en los fluidos extracelulares serían vulnerables . Por lo tanto, el efecto de la equinácea se manifestaría durante el contacto inicial con el virus, es decir, al inicio de la infección, y también durante la transmisión del virus de las células infectadas.

Experimentos adicionales mostraron que el paso continuo del virus de la gripe A en cultivos celulares en presencia del extracto de equinácea no generó cepas resistentes, lo que puede ocurrir con la administración de antivirales. El extracto de equinácea puede ser una buena opción como terapia simultánea durante un tratamiento con fármacos antivirales.


4. Saúco


Las bayas de saúco contienen proantociadinas. Estos antimicrobianos estimulan el sistema inmunológico, mientras que los flavonoides ricos en antioxidantes protegen las células y luchan contra los invasores. Al igual que la equinácea, se ha utilizado para tratar los síntomas de la gripe durante cientos de años.

En el año 400 a. C. Hipócrates se refirió al saúco como su «cofre de medicina». Antes de los antibióticos, el saúco fue usado como ingrediente principal en muchas preparaciones médicas. Hoy en día, el saúco se emplea como alternativa a los medicamentos convencionales y principalmente en forma de extracto para el tratamiento de las infecciones comunes por el resfriado, la gripe y el virus del herpes. La baya de saúco se recomienda a menudo como terapia complementaria junto con los nutrientes antioxidantes clásicos, vitamina C y zinc, para apoyar el proceso natural de recuperación de gripe.

Un estudio demostró que a una concentración baja (1:100 dilución), un extracto líquido de bayas de saúco inhibió el crecimiento de un virus de la gripe aviar altamente patógeno tipo A y un virus de la gripe tipo B , y de bacterias asociadas con infecciones del tracto respiratorio superior. 

En otros estudio, sesenta pacientes (de 18 a 54 años) que sufrieron síntomas similares a la gripe durante 48 h o menos recibieron 15 ml de saúco o jarabe placebo cuatro veces al día durante 5 días, y registraron sus síntomas. Los síntomas se aliviaron en promedio 4 días antes y el uso de medicamentos de rescate fue significativamente menor en aquellos que recibieron extracto de saúco en comparación con el grupo que recibió placebo.

Las bayas de saúco deben tomarse dentro de las 24 horas posteriores al primer síntoma similar a la gripe.


5. Abedul


Varias especies de abedul (Betula papyrifera) se utilizan ampliamente en la medicina tradicional. El género Betula ha mostrado un amplio espectro de actividades farmacológicas antiinflamatorias, antimicrobianas, antivirales, antioxidantes, antidiabéticas, dermatológicas, gastroprotectoras y hepatoprotectoras. Los antiartríticos y anticancerígenos son dos áreas importantes de investigación que se llevan a cabo en estas especies.

Se ha descubierto además que Betula platyphylla y Betula pendula son potencialmente útiles en el tratamiento de la enfermedad degenerativa de las articulaciones.

En el área antiviral, el ácido betulínico ha mostrado actividad viral anti-influenza frente al virus de la gripe A. Además, el ácido betulínico atenuó significativamente la patología pulmonar, incluido el aumento de la necrosis, el número de células inflamatorias y el edema pulmonar inducido por la infección por el virus de la influenza A.

Es importante recordar que un problema común con los extractos comerciales de plantas es su inadecuada caracterización y estandarización . Por ello, diferentes productos comerciales, derivados de una misma especie vegetal, pueden mostrar diferentes combinaciones de bioactividad, o en algunos casos, relativamente poca bioactividad. Es recomendable adquirir los productos en herbolarios y tiendas especializadas.


NOTA:

Esta información se proporciona con fines meramente informativos. No pretende proporcionar o sustituir el consejo médico. Para cualquier problema de salud consulta a tu médico.


La cúrcuma es una especia con una gran variedad de beneficios para la salud. Te contamos cuáles son las principales propiedades de este milenario condimento.


FOTO: Marion Botella /Unsplash