La vida a veces puede ser muy estresante. Un trabajo exigente, facturas por pagar, tareas del hogar y muchos otros compromisos que surgen por el camino pueden llevar a una vida colmada de estrés. Es probable que nunca te liberes de todos los factores que te generan estrés y quizá, a un nivel razonable, una pequeña cantidad de estrés no sea malo, porque se trata de una energía defensiva, algo que nos desafía y nos ayuda a crecer. Pero cuando el estrés se hace demasiado intenso,nos hace infelices y afecta negativamente a nuestra salud.La buena noticia es que puedes controlar tu estrés, porque lo importante no es la causa, lo importante es como reaccionas a ella.

Está demostrado que las emociones son cerebrales. Las conexiones neuronales se pueden moldear y se puede aprender a controlar el estrés al igual que se puede aprender a montar en bicicleta. Para ello hay una serie de pasos que puedes dar, que te ayudarán a tomar las riendas de tus emociones y a no dejarte llevar por el estrés.

1.- Practica la respiración consciente

En la vida cotidiana nuestro cuerpo suele estar en un sitio y nuestra mente en otro. Llevar la atención a la inspiración y la espiración, lo que se conoce como respiración consciente, es un acto muy sencillo que tiene un efecto positivo sobre nosotros. Nos permite restablecer la conexión entre nuestro cuerpo y nuestra mente y nos permite estar nuevamente aquí y ahora, como explica Thich Nhat Hanh, monje budista, candidato al Premio Nobel de la Paz y promotor del mindfulness, una ancestral práctica proveniente del budismo.

2.- Vive en el momento

Esto no significa “festejar como si no hubiera un mañana”. Vivir en el momento significa hacer un esfuerzo consciente por centrarse en ese momento exacto. Si tienes una presentación que hacer en el trabajo al día siguiente, por ejemplo, pretender que no hay mañana no te ayudará. Sin embargo, preocuparte demasiado por la presentación puede que tampoco te ayude. Vivir en el momento es estar presente en tu vida y no obsesionarte con el pasado ni preocuparte por el futuro.

3.- Trata de no reaccionar de inmediato

A menudo reaccionamos rápidamente ante situaciones que nos resultan preocupantes. Si alguien cercano hace algo que nos molesta, nuestra reacción inmediata suele ser agresiva. Sabemos que discutir no ayuda, pero lo olvidamos. Haz un esfuerzo consciente para darte algo de tiempo antes de reaccionar. Hacer varias respiraciones conscientes nos ayuda a desarrollar la habilidad de detenernos antes de hacer o decir algo de lo que nos podamos arrepentir más tarde. Esto no quiere decir que ignores el problema. Pero trata de distanciarte de la situación y date un poco de tiempo antes de reaccionar.

4.- Aprende a sentirte cómodo con lo que te hace sentirte incómodo

Esto puede parecer extremadamente difícil, pero puede ser muy liberador. Estamos entrenados para creer que no está bien sentirse mal. Cuando nos enfrentamos a molestias, ya sean emocionales o físicas, nuestra reacción suele ser combatirla o resistirla. Trata de aceptar el malestar y trata de ir aún más lejos y estar bien con él. Por ejemplo, la próxima vez que tengas un dolor de cabeza, en lugar de lamentarte cambia el enfoque y piensa “mi cabeza me duele un poco, pero puedo seguir adelante con lo que estoy haciendo “. Esto se puede aplicar también a las molestias emocionales. Si sientes desánimo no pienses en tu malestar, piensa que ya has pasado por eso antes y has conseguido salir de esa situación. No pasa nada por no sentirse 100% bien en todo momento. Es normal. Aprende a estar cómodo con tu malestar te hará más resistente y poco a poco las cosas te molestarán menos.

5.- Acepta las cosas como son

A menudo dedicamos mucho tiempo a pensar en cómo deberíamos ser o en lo que deberíamos estar haciendo. Eso solo nos produce desgaste. Trabajar hacia una actitud de aceptación sin juicio nos hará sentirnos en paz. Esto no significa que no se deba hacer un esfuerzo por mejorar. La aceptación de la que estamos hablando consiste en dejar ir el pensamiento en torno a cómo las cosas “deberían ser” y aceptarlas como son. Recuerda la frase de Carl Jung : “Lo que resistes, persiste ”

Si bien estas sugerencias son simples, eso no significa que sean fáciles. Ponlas en práctica progresivamente, con una actitud de auto-aceptación y sin emitir juicios. Te ayudarán a conservar tu alegría interior y a superar los retos que la vida te depare.

 

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