Un bosque no es solo naturaleza, sino también relajación. El canto de los pájaros, el sonido del arroyo, la luz del sol que se cuela por las ramas, las mariposas, los helechos… La atmósfera del bosque alivia nuestro estrés, nos ayuda a relajarnos y a pensar con más claridad. Estar en la naturaleza puede mejorar nuestro estado de ánimo, darnos calma y llenarnos de energía.

A lo largo de la historia el ser humano ha vivido en estrecho contacto con la naturaleza, es parte de nuestra esencia, pero el cambio en nuestra forma de vida y las nuevas tecnologías nos han distanciado del entorno natural. 

Según un estudio de la OMS, pasamos un 90% de nuestro tiempo en espacios interiores. Además, estamos entre dos y tres horas al día frente a una pantalla cuando estamos fuera del trabajo.

En el caso de los niños es aún más acentuado. Los menores de entre 5 y 16 años pasan un promedio de 6.3 horas al día frente a una pantalla y juegan al aire libre en torno a cuatro horas a la semana – un 50% menos de lo que lo hicieron sus padres. 

En algún momento de nuestras apresuradas vidas, llenas de exigencias y estrés, podemos sentirnos desmotivados, quemados, ansiosos o abrumados. Y estar tanto tiempo «encerrados» no ayuda a sentirnos mejor.  

Pero la buena noticia es que incluso una pequeña cantidad de tiempo en la naturaleza puede tener un impacto positivo en nuestra salud. Un baño de bosque de dos horas nos ayudará a desconectar de la tecnología y a bajar la velocidad. Nos llevará al momento presente, nos desestresará y nos relajará.

¿Qué es un baño de bosque y por qué son buenos para la salud?

Numerosos estudios han demostrado que el contacto con la naturaleza tiene grandes beneficios para la salud. En Japón, que es uno de los pioneros en la medicina forestal, los «baños de bosque» o Shinrin-Yoku en japonés, son parte del sistema médico nacional desde 1982. Shinrin significa bosque, y Yoku significa baño, por lo que Shinrin-Yoku significa bañarse en la atmósfera del bosque, o impregnarse del bosque a través de nuestros sentidos.

En un baño de bosque no se trata de hacer ejercicio, ni senderismo. Es simplemente estar en la naturaleza, conectar con ella a través de nuestros sentidos del oído, la vista, el olfato, el gusto y el tacto. Esta actividad nos relaja y nos calma.

Pero además, estar en el bosque tiene efectos bioquímicos positivos: Respiramos el aire puro, más rico en oxígeno, y los aromas del bosque, ricos en fitoncidas, que son aceites esenciales de la madera, con propiedades antimicrobianas muy beneficiosas para nuestra salud. 

El Dr. Qing Li, especialista en inmunología, ha estudiado el efecto de los baños de bosque en el sistema inmunológico y ha encontrado que un viaje de 3 días / 2 noches a áreas forestales aumenta la actividad de las células encargadas de la defensa del organismo. El nivel se mantiene alto durante 30 días, lo que indica que una escapada al mes a un bosque tiene efectos beneficiosos. Por el contrario, una visita a una ciudad durante el mismo tiempo como turista no aumenta los niveles de estas células.

¿Qué más hacen los árboles por nosotros?

Los árboles son vitales. Nos dan oxígeno, absorben dióxido de carbono, estabilizan el suelo y nos proporcionan materiales para crear herramientas y refugio. 

Pero aún hay más.

Un estudio de la Universidad de Michigan constató que las personas ganaban un 20% más de memoria y atención después de haber dado un paseo entre los árboles. No ocurrió lo mismo cuando pasearon por la ciudad.

Arboles y salud

Otros estudios han demostrado, por ejemplo, que:

Caminar durante 15 minutos en el bosque reduce la sensación de estrés, reduce la presión arterial y la frecuencia cardíaca y reduce las hormonas del estrés en la sangre. Un paseo por el centro de la ciudad no tiene estos efectos, pero un paseo por un parque sí.

Los pacientes se recuperan más rápido después de una operación y necesitan menos analgésicos cuando ven árboles a través de la ventana en lugar de la pared de la casa. 

La terapia de la depresión severa funciona mejor si se lleva a cabo parcialmente en el bosque.

En las personas que viven cerca del bosque, la amígdala, una región del cerebro que juega un papel importante en el manejo del estrés, es fisiológicamente particularmente saludable:. Este fenómeno persiste incluso si se excluyen datos estadísticos como la educación y los ingresos.

Los árboles en nuestra vida cotidiana

El bosque también es bueno para nosotros por sus efectos sobre la vida en el planeta. Por ejemplo: los árboles filtran y limpian el aire y protegen el suelo de la erosión. Al igual que los océanos, se les considera un sumidero de CO2 y enriquecen el aire con oxígeno.  Alguien dijo una vez, tenemos un serio problema de CO2, tenemos que inventar una máquina que lo elimine. Y añadió…¡un momento, lo tenemos. Se llama árboles!

Un bosque sano y casi natural también almacena mucha agua, por ejemplo, después de fuertes lluvias o inundaciones. Esto beneficia a las aguas subterráneas, arroyos y ríos cuando están más secos.

Los bosques se enfrían en los días calurosos. A la sombra de las copas de los árboles hace hasta ocho grados centígrados menos en el bosque que en la ciudad, en los días calurosos. En comparación con el campo abierto, hay una diferencia de hasta seis grados centígrados. Y los árboles también son beneficiosos en la ciudad. Sus hojas reflejan los rayos de onda corta del sol. Esto reduce notablemente la temperatura debajo de sus amplias copas. Y no solo proporcionan sombra y refrescan la temperatura, además son unos poderosos aliados para combatir la contaminación.

Los árboles son vitales para nuestros bosques, nuestras ciudades y para nosotros. Aprovechemos todo lo que nos ofrecen. Y cuidémoslos.


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