En el mundo de los sentimientos, no hay buenos ni malos. Ya sientas dolor o desánimo, alegría o tristeza, no tienes que reprimirlos, aferrarte a ellos o cambiarlos. Porque cuando sientes la emoción, ésta te dice en qué dirección ir.

Todas las emociones son aspectos vitales e insustituibles de tus habilidades sociales y tu conciencia. Si crees que hay emociones positivas o negativas, no podrás entender las emociones con claridad y no podrás desarrollar una gama completa de habilidades emocionales, esenciales para hacer frente con éxito a los conflictos y para conectar con los demás.

El mito de las emociones negativas o positivas te hará menos hábil emocionalmente, menos competente y, a la larga, menos feliz.


Todas tus emociones son necesarias


La felicidad es una emoción maravillosa. Pero también lo son el miedo, la vergüenza, el dolor, la tristeza… todas las emociones son positivas y necesarias cuando las requieres. Por ejemplo, si estás en un funeral, la felicidad es completamente inapropiada: necesitas tu dolor para ayudarte a llorar tus pérdidas.

Querer eliminar la emoción es como querer convertir un río que fluye en agua estancada.

No debemos tratar de evitar las emociones, sino que debemos aceptarlas como una parte útil, aunque a veces incómoda, de nuestras vidas. Las emociones aparecen para ayudarnos, nos aportan información sobre lo que está sucediendo.

Imagina que estás preparando una nueva receta para un cumpleaños, te falta tiempo y la receta no resulta cómo esperabas. Te puede invadir la ira, el miedo, la vergüenza… Cada emoción esta ahí para transmitir un mensaje. Puede que hayas sido víctima de tus propias expectativas, esforzándote por ser la madre perfecta, la organizadora de fiestas que tiene todo bajo control. Las fiestas pueden ser divertidas, pero especialmente si no buscas asumirlo tú todo. Quizá te sintieras mejor si hubieras hablado con las otras personas de la casa que podrían haberte apoyado si hubieras hablado y preguntado.

Las emociones te indican que algo no está bien y que deberías revisarlo.


¿Qué significa abrazar las emociones?


Abrazar nuestras emociones es permitirte sentirlas sin tratar de cambiarlas, aceptarlas por completo. No significa dejar que estas emociones causen estragos en tu vida, tus relaciones y tus niveles de estrés. Abrazar las emociones significa aceptar el hecho de que las estamos sintiendo, determinar por qué nos sentimos de esta manera, recibir los mensajes que nos están enviando y seguir adelante.

Ante sentimientos difíciles, como el dolor, si queremos vivir más plenamente y encontrar nuestro yo más auténtico, necesitamos volvernos hacia nuestro sentimiento, no tratar de reprimirlo. Cuando reconocemos nuestra tristeza, es menos probable que terminemos atrapados por la depresión.


¿Cómo abrazar las emociones?


La psicóloga Patricia Ramírez, autora de Estrena optimismo y Cuenta contigo, nos indica: «Si sufres este tipo de  emociones, que a veces interpretas como muy desagradables y crees que bloquean tu vida, simplemente, no les  prestes atención, como si fueran la rabieta de un niño. Acéptalas, di algo como “si, es ansiedad, ya se irá” y automáticamente centra tu atención en seguir haciendo lo que estabas haciendo…. y si no estabas haciendo nada, ocúpate con algo».

 «La mayoría de las veces las emociones vienen precedidas por la interpretación que hacemos de la realidad. No son las circunstancias las que nos producen dolor o sufrimiento, sino el significado que le damos», acota Patricia Ramírez.


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La autora y psicóloga Beth Kurland, propone unas herramientas de atención consciente, autoapoyo y aceptación, que se unen en una práctica que |llama «La Puerta»:


Paso 1: Desarrolla la voluntad de abrir la puerta


Imagina que estás abriendo la puerta y dando la bienvenida a tus emociones.

Ésta es una nueva experiencia para la mayoría de las personas. ¿Quién quiere dejar entrar la ansiedad? ¿Quién quiere acoger la tristeza o la ira? Sin embargo, cuando dejamos entrar lo que llega y lo vemos con un poco de distancia, podemos explorar lo que hay allí.


Paso 2: Echa un vistazo curioso a lo que entra por la puerta

Observar conscientemente lo que estamos sintiendo puede ayudarnos a sobrellevar lo que sucede. También puede ser beneficioso ver a nuestros «visitantes» emocionales como huéspedes temporales. 

Ser curiosos en lugar de tener miedo o rechazo proporciona una mejor enfoque para comprender nuestros sentimientos. 

Si sientes frustración, por ejemplo, puedes notar la forma en que tu cuerpo se contrae y se tensa, puedes notar que tu respiración se vuelve más entrecortada y que tu mandíbula se aprieta. Cuando somos conscientes de nuestra reacción, surge una invitación a respirar más profundamente, a suavizar nuestra respuesta. 

Se ha demostrado ampliamente que las prácticas de mindfulness oatención consciente incrementan el bienestar y disminuyen el estrés y las emociónes difíciles.

Paso 3: Apóyate 


Además de alejar los sentimientos incómodos, muchos de nosotros hemos sido condicionados a juzgar nuestras emociones de manera negativa. Hemos aprendido que si mostramos tristeza, es un signo de debilidad, que somos una mala persona si sentimos ira; que debemos «seguir adelante» cuando experimentamos una pérdida. Cuando nos encontramos cara a cara con emociones difíciles, a menudo nos decimos que hay algo en nosotros que no está bien.

Para practicar el autoapoyo, imagínate al lado de un buen amigo que está sufriendo y piensa en cómo harías para apoyarle. Ahora imagina a esa persona apoyándote a ti. ¿Qué podría decir o hacer?

Cuando aprendemos a ser conscientes de nuestras propias emociones y apoyamos lo que estamos experimentando, es como si nos hubiéramos convertido en ese amigo cariñoso, sentado con nosotros. Aprender a estar ahí para nosotros mismos, tanto en los momentos positivos como en los dolorosos, puede ser enormemente beneficioso.

Cuando dejes de juzgar tus emociones, aprenderás a observar lo que realmente está sucediendo, y aprenderás a experimentar las emociones sin demonizarlas o glorificarlas. Y si ignoras las emociones incómodas no llegarás a la raíz de lo que las está causando.

No existe una emoción positiva o una emoción negativa.

Todas tus emociones son necesarias.



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FOTO: Thirteen / Unsplash